Los ‘consejos de la abuela’ alcanzan el visto bueno de los cientificos

  • ‘El reloj vital’ que todos poseemos se acelera con los hábitos desordenados como no respetar las horas mínimas de sueño.
  • Una vida saludable, según demuestran expertos en cronobiología, fórmulas idóneas para un envejecimiento saludable.

Aquellos consejos que nos daba la abuela y aquella vida relajada del campo, en la que los paisanos paseaban o se sentaban a charlar, son las fórmulas idóneas para un envejecimiento saludable. Lo ha confirmado un grupo de científicos del Laboratorio de Cronobiología de la Universidad de Murcia.

Lo han hecho gracias a la cronobiología, que estudia la organización temporal de los seres vivos, sus alteraciones y los mecanismos que la regulan. Juan Antonio Madrid y María de los Ángeles Rol, que trabajan desde hace años sobre el envejecimiento, han llegado a la conclusión de que el estilo de vida mediterráneo es un factor que aporta calidad de vida, pero la sociedad actual no lo valora ni se lo toma en serio porque “la luz es gratis y no es un comprimido“.

El hombre posee en su interior un “reloj” llamado circadiano que se encuentra en el hipotálamo, que para su funcionamiento se ayuda de una hormona producida por la glándula pineal, la melatonina, que se produce durante la noche, siempre y cuando exista oscuridad, de ahí la importancia de respetar las horas de sueño para la salud.

Al contrario, llevar hábitos de vida que perjudiquen a ese “reloj” se ha demostrado científicamente que contribuye al desarrollo de enfermedades asociadas al envejecimiento como trastornos cardiovasculares, diabetes y cáncer, e incluso se habla de envejecimiento acelerado.

Los científicos están tratando de obtener el índice de envejecimiento biológico y de cruzar la información proporcionada por todos los laboratorios que participan en un proyecto nacional para dar con el prototipo de persona que envejece bien, con salud y activa, y al que a todos nos gustaría parecernos.

Dormir menos, envejecer más

El proyecto se lleva a cabo con una población de 3.000 voluntarios de la provincia de Toledo, mayores de 65 años, que llevan en su cuerpo sensores de temperatura y de iluminación, así como de su actividad motora, los cuales sirven, junto con los diarios que ellos mismos redactan sobre su vida diaria, para conocer el funcionamiento de su “reloj”.

Una primera conclusión sobre unos 200 voluntarios que ya han sido monitorizados ha apreciado que aquellos que tienen mayor actividad diurna y descanso nocturno son los que cuentan con una edad biológica menor que la que marca su DNI, mientras que los que apenas diferencian noche y día, duermen peor y realizan menos ejercicio, son los que muestran un reloj biológico más envejecido y una edad biológica mayor. Al final del proyecto se podrán trasladar unos consejos objetivos para prolongar la calidad de vida cuando se envejece.

Fuente: 20 minutos

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